Nissan 300ZX (Z32): el Fairlady Z que se adelantó a su tiempo
Historia del Nissan 300ZX Z32 (1989-2000): el V6 biturbo VG30DETT de 280 CV, la dirección Super HICAS y por qué es uno de los JDM más infravalorados que puedes importar.
Cuando hablamos de la época dorada japonesa, todos pensamos en los mismos nombres: Skyline GT-R, Supra, RX-7, NSX. Y mientras tanto, el Nissan 300ZX Z32 lleva treinta años esperando pacientemente a que le demos el sitio que merece. Pues hoy toca. Porque este coche no solo estuvo a la altura de aquellos gigantes: en 1989 era, probablemente, el más avanzado de todos ellos.
1989: el año en que Nissan lo apostó todo
El Z32 llegó en 1989, el mismo año que el Skyline GT-R R32. No es casualidad. Los dos nacieron del mismo empeño interno de Nissan, el famoso proyecto 901: la meta declarada de fabricar los mejores chasis del mundo antes de que acabara la década de los noventa. De ahí salió la suspensión multibrazo en ambos ejes, los frenos con pinzas de aluminio de cuatro pistones y una obsesión por la dinámica que se nota en cada detalle del coche.
La cuarta generación del Fairlady Z rompió por completo con sus antecesores. Fuera la silueta larga y estrecha de los Z clásicos. El Z32 era ancho, bajo, con la cabina adelantada, voladizos cortos y unos faros inclinadísimos integrados en la carrocería que se convirtieron en su seña de identidad. El diseño ha envejecido tan bien que cuesta creer que se aprobó en 1986.
Y aquí va una de mis anécdotas favoritas de toda la época dorada: esos faros eran tan buenos que Lamborghini los compró bajo licencia para el Diablo entre 1999 y 2001, sustituyendo a sus faros escamoteables originales. Un superdeportivo italiano de 300.000 euros montando ópticas de un Nissan. Eso lo dice todo.
VG30DETT: el primer motor del pacto de caballeros
Bajo el capó, la versión que nos interesa: el VG30DETT, un V6 de 2.960 cc con doble turbo Garrett en paralelo y dos intercoolers. En Japón declaraba 280 CV a 6.400 rpm y 388 Nm a 3.600 rpm. En Estados Unidos, sin corsés, la cifra oficial era de 300 CV.
Ese “280” no es un número cualquiera. El Z32 fue el primer coche comercializado bajo el pacto de caballeros de los fabricantes japoneses, el acuerdo que limitó la potencia declarada a 280 CV y que marcó a toda una generación de deportivos hasta 2004. El Fairlady Z inauguró la cifra más famosa del JDM. Si quieres entender el contexto completo de aquella época irrepetible, lo cuento en el artículo sobre qué es el JDM y su época dorada.
También existió una versión atmosférica, con el VG30DE de 225 CV. Es más barata, más sencilla de mantener y perfectamente disfrutable, pero seamos sinceros: el Z32 que quieres es el biturbo.
¿Prestaciones? De 0 a 100 en unos 5-6 segundos según versión y una velocidad punta limitada a 250 km/h. En 1989, eso era territorio de Porsche 944 Turbo y Corvette, con un refinamiento que ninguno de los dos ofrecía.
Super HICAS: cuatro ruedas directrices en los noventa
El Z32 biturbo montaba de serie la dirección a las cuatro ruedas Super HICAS, además de suspensión ajustable en dos modos. Sobre el papel suena a gadget. En la práctica, el eje trasero gira ligeramente para ayudar en el paso por curva, y convierte un GT de más de 1.500 kg en un coche mucho más ágil de lo que sus dimensiones sugieren.
Hoy el sistema divide a los puristas: hay quien lo elimina en preparaciones de circuito y quien lo defiende tal cual salió de fábrica. Mi opinión: en un coche de calle y para disfrutarlo como Nissan lo concibió, déjalo estar. Forma parte de la personalidad del coche.
Se ofreció en dos carrocerías, biplaza y 2+2, casi siempre con el techo T-top de cristal desmontable que le da ese aire noventero tan característico. La prensa americana se rindió a él: Car and Driver lo metió en su lista de los diez mejores coches del año durante siete años consecutivos.
Por qué desapareció (y por qué eso te beneficia)
En Estados Unidos el Z32 partió de unos 30.000 dólares en 1989 y acabó rozando los 50.000 en 1996. Entre el yen disparado y la fiebre de los SUV, Nissan lo retiró del mercado americano ese año. En Japón, sin embargo, siguió fabricándose hasta el año 2000, con ventas modestas pero constantes.
¿Y por qué digo que eso te beneficia? Porque esa retirada temprana lo borró del imaginario colectivo occidental. Mientras el Supra y el GT-R se convertían en iconos de Fast & Furious y sus precios se iban a la estratosfera, el Z32 se quedó en la sombra. Resultado: hoy es uno de los deportivos JDM de primera fila con mejor relación calidad-precio. Un biturbo japonés en buen estado cuesta una fracción de lo que pide un Skyline GT-R, y no te olvides de que salieron de la misma casa y del mismo proyecto 901.
Importar un Z32 desde Japón: lo que debes saber
Cualquier Z32 supera ya los 25 años, y las primeras unidades pasan de los 35, así que encaja de lleno en el proceso de importación de un JDM a España que ya conoces: subasta, transporte, aduanas y homologación individual. Las unidades japonesas (Fairlady Z) suelen tener menos kilómetros y mejor conservación que las europeas o americanas supervivientes.
Consejos específicos para este modelo:
- El vano motor es famoso por lo apretado. El V6 biturbo llena hasta el último centímetro. Cualquier reparación lleva más horas de taller que en un coche convencional, y eso se paga. Un historial de mantenimiento completo vale oro.
- Distribución al día, sí o sí. El VG30 usa correa, y el cambio en el biturbo es laborioso. Si no hay factura reciente, descuéntalo del precio.
- Revisa los conductos y manguitos de los turbos. Con 30 años encima, las gomas originales están al final de su vida. Es la avería típica del Z32 descuidado.
- T-tops: comprueba que no gotean y que las juntas están en buen estado. Los recambios existen, pero mejor no necesitarlos.
- Cuidado con las unidades excesivamente modificadas. El VG30DETT admite mucha más potencia, y muchos Z32 han vivido vidas duras. La originalidad, una vez más, es el mejor indicador.
El Z que compró quien sabía
El Z32 es la definición de coche para entendidos. No tiene la fama del Supra ni la mística del GT-R, pero tiene algo que pocos JDM pueden presumir: fue el coche que obligó al resto del mundo a tomarse en serio a Japón en el segmento de los deportivos de verdad. Un V6 biturbo, cuatro ruedas directrices, un diseño que Lamborghini quiso para sí y siete años seguidos entre los mejores coches de América.
Todo eso, hoy, a precio razonable y con la homologación a tu alcance. A veces la mejor compra no es la más obvia. Es la que hace quien ha hecho los deberes.