Toyota Celica GT-Four ST205 con capó ventilado y alerón trasero alto, vista tres cuartos
Modelos legendarios

Toyota Celica GT-Four ST205: el rally legend olvidado de Toyota

Historia del Toyota Celica GT-Four ST205 (1994-1999): el 3S-GTE de 255 CV, tracción total, homologación WRC de 2.500 unidades y el escándalo del turbo que marcó a Toyota en el Mundial.

Por Redacción JDM España 12 de julio de 2026

Cuando la gente habla de coches de rally japoneses para la calle, siempre salen los mismos dos nombres: Lancer Evo e Impreza. Y es justo, se lo han ganado. Pero hay un tercero que llegó antes que ninguno de ellos, que abrió el camino, y que hoy casi nadie recuerda: el Toyota Celica GT-Four ST205. Toyota fue la primera marca japonesa en ganar en el Mundial de Rally con un coche turbo y con tracción total. Todo lo demás vino después. Toca hacerle justicia.

El homologation special de Toyota

Empecemos por entender qué es este coche, porque es su razón de ser. El GT-Four ST205 es lo que se llama un “homologation special”: un coche de calle fabricado en la cantidad justa para que el reglamento del Mundial de Rally permitiera correr con su versión de competición en el Grupo A. Las reglas exigían fabricar versiones de carretera, y Toyota construyó exactamente 2.500 unidades para cumplir.

El ST205 fue la tercera y última generación del GT-Four, presentada en febrero de 1994 y fabricada hasta 1999. Antes hubo dos: el ST165 (1986) y el famoso ST185 (1989-1993), que fue el coche con el que Toyota arrasó, ganando títulos de pilotos y de constructores. El ST205 llegó para tomar el relevo, y era, con diferencia, el Celica más potente y sofisticado jamás fabricado.

3S-GTE: 255 caballos y tecnología de rally

El motor es un viejo conocido llevado a su máxima expresión: el 3S-GTE, un 2.0 turbo de cuatro cilindros. En su versión japonesa declaraba 255 CV a 6.000 rpm y 304 Nm a 4.000 rpm (las versiones de exportación rondaban los 242 CV). Era el GT-Four con más pegada de la historia.

Pero lo interesante del ST205 no es solo la potencia, sino todo lo que Toyota le metió de la competición:

  • Turbo CT20B de doble entrada, más eficiente, con un intercooler montado en el capó y refrigerado por un sistema de agua pulverizada.
  • Capó y aletas delanteras de aluminio para ahorrar peso.
  • ABS de cuatro canales.
  • Suspensión “Super Strut”, un híbrido entre McPherson y multibrazo para afinar el comportamiento.
  • Toda la instalación (fontanería, spray de agua) necesaria para activar un sistema anti-lag, esa tecnología que mantiene el turbo “cebado” y que Toyota Team Europe fue pionero en introducir en el WRC.
  • Pinzas de freno monobloque tomadas prestadas nada menos que del Toyota Supra Mk4.

Todo esto con tracción total permanente y diferencial central. Un 0 a 100 en poco más de 6 segundos y, sobre todo, un arsenal de tecnología de competición en un coche de calle que en 1994 era impresionante.

El escándalo que lo marcó todo

Aquí viene la parte más agridulce de su historia, y la que explica por qué el ST205 no es tan celebrado como debería. Sobre el papel, en el rally tendría que haber sido una bestia imparable. Pero solo consiguió una victoria en el WRC antes de que pasara algo sonado.

Durante la temporada de 1995, en el Rally de Cataluña, los comisarios descubrieron que los Celica de Toyota Team Europe montaban un restrictor de turbo trucado: un ingenioso mecanismo que burlaba la brida reglamentaria y dejaba pasar más aire del permitido, dando más potencia. El responsable de la FIA de la época lo describió como una de las trampas más sofisticadas que había visto jamás. El castigo fue durísimo: Toyota fue excluida del Mundial durante un año entero. Ese escándalo puso fin, en la práctica, al programa Celica en el WRC.

Es una historia fascinante y un poco triste. El ST205 tenía todo para ser leyenda absoluta en las pistas, y un atajo tramposo lo dejó a medias. Pero eso no le quita ni un ápice de mérito al coche de calle, que es un homologation special de pura sangre.

Por qué hoy es tan interesante

Precisamente por haber quedado en segundo plano, el ST205 ofrece hoy algo que ni el Evo ni el Impreza pueden: rareza y exclusividad. Se fabricaron solo 2.500 (de los que unos 2.100 se quedaron en Japón), nunca se vendió en América y en su día fue tan caro que en mercados como el británico apenas encontró compradores frente a un Escort Cosworth o un Impreza. Resultado: es infrecuente, distinto y está empezando a revalorizarse como el Celica más buscado y valioso del mercado.

Además, el 3S-GTE comparte la virtud de todos los grandes turbos japoneses: aguanta preparación de sobra y supera con facilidad los 300 CV.

Importar un ST205 a España

Todas las unidades superan los 25 años, así que el ST205 encaja de lleno en el proceso de importación de un JDM a España. Al no haberse vendido casi en Europa, lo normal es traerlo directo de Japón.

Consejos concretos para este modelo:

  • El óxido en el piso es el punto débil histórico de todos los Celica. El aislante de fábrica atrapa humedad y perfora la chapa del suelo. Levanta las alfombrillas y revisa el piso antes que nada.
  • Confirma que es un ST205 GT-Four de verdad (turbo, tracción total), no un Celica atmosférico (ST202/ST203) vestido. Mira los códigos, no los adhesivos.
  • La caza de recambios es el reto real. Al ser tan raro, algunas piezas específicas del ST205 son difíciles de encontrar. Un coche completo y original vale mucho más.
  • Estado del 3S-GTE. Este motor, si se ha sobrecalentado o mapeado mal, puede sufrir de junta de culata y cojinetes. Historial y una revisión previa son fundamentales.
  • Distribución por correa al día. No negociable en un turbo de estas vueltas.

El pionero que merece más cariño

El Toyota Celica GT-Four ST205 es el eslabón olvidado entre la Europa que dominaba el rally y los Evo e Impreza que lo conquistaron después. Fue Toyota quien abrió esa puerta: el primer fabricante japonés en entrar al WRC con un turbo de tracción total y ganar. Sin el Celica, quizá la historia del rally japonés habría sido muy distinta.

Que su capítulo final fuera un escándalo no debería borrar lo demás. Es un coche de rally auténtico, raro, cargado de tecnología de competición y con una historia apasionante detrás. Para mí, uno de los grandes tapados de la época dorada, y de esos que, cuando por fin les llega el reconocimiento, ya es tarde para comprarlos baratos. Si te gusta ir a contracorriente, este es tu coche.